Haciendo las paces contigo misma

 


Cuando se convive con una condición neurodegenerativa,  hacer las paces con una misma, es un acto de amor propio absoluto.

Por lo general, solo vemos nuestros fallos, la falta  de equilibrio, el cansancio. Con el paso del tiempo, tras un proceso de adaptación y el acompañamiento terapéutico ,  es posible volver a sentir el placer de una caricia, la satisfacción de sentirnos vivas.

Como mujeres, a veces creemos que la enfermedad nos quita el derecho a la intimidad o al deseo pero la realidad es que nuestra esencia sigue intacta.

No les voy a mentir, hay momentos en los que el miedo y la vulnerabilidad aparecen, por ello es preciso encontrar la contexión que tanto anhelamos, esa persona que nos respete tanto física como emocionalmente.

A ti, que me lees:

 Si estás pasando por algo similar, solo quiero decirte: tu cuerpo sigue siendo tuyo, no es solo un diagnóstico, es el lugar donde viven tu placer, tu fuerza y tu capacidad de amar.,

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