He terminado mi sesión de terapia física con un torbellino de emociones y un notorio cansancio físico, lo que viví fue un baño de realidad durísimo, lo sentí como un fracaso, después de un rato y pensándolo mejor resultó ser sumamente valioso. Reconozco que me impactó chocar de frente con mis limitaciones lo que provocó un golpe al cuerpo pero por sobre todo a mi ego.
Hemos trabajado el "entrenamiento de supervivencia", imprescindible cuando se convive con una enfermedad neurodegenerativa.
Lo que te voy a contar es súper necesario y no solo sirve para personas con ataxia sino para cualquier adulto mayor o con problemas de movilidad. Ésto también está orientado a cuidadores.
Muchos vivimos con el temor a caernos pero el verdadero pánico radica en no poder levantarnos, tirar manotazos o la fuerza bruta no nos va a levantar, pues se necesita estrategia y técnica como por ejemplo, buscar puntos de apoyo estables, aprender a usar el impulso del cuerpo, rodar o la posición de cuadrupedia.
Me frusté, si, me quebré hasta las lágrimas y sudé sin éxito. Mi kine tuvo que levantarme del suelo, literalmente, empleando una técnica que por cierto todo cuidador debería saber o tener en cuenta: "la palanca clásica" dado que jamás se debe tirar de las manos, muñecas o brazos a fin de no causar dislocaciones o más lesiones. El cuidador se coloca por detrás, flexiona sus rodillas, sujeta por debajo de las axilas y levanta utilizando la fuerza de sus piernas y no la de su espalda, acomoda a la persona en una silla o hasta que quede de pie.
Algo fundamental y superlativo a éste texto es el entrenamiento en entornos reales puesto que ésto marca la diferencia entre la kinesiología de laboratorio y la de la vida real porque cuando pones un pie en la calle la realidad te pega un cachetazo, la vía pública es una carrera de obstáculos hostil. La rehabilitación en un gimnasio, perfectamente iluminado con barandas por todos lados.....¿Nos enseña a sobrevivir?
Nuestro cerebro está haciendo un esfuerzo descomunal para coordinar cada paso por ello es menester levantar los pies, aprender a sortear obstáculos, subir escalones, mirar el terrreno, escanear el suelo, planificar, calcular.
Me sacaron de mi zona de confort y vaya que así fue! lo sentí brusco e inesperado pero una caída rara vez avisa, aparece cuando uno menos la espera.
Y si estamos solos es casa hablemos con nuestra kine o TO con el propósito de adaptar o diseñar el hogar ante una emergencia mediante una evaluación precisa con elementos para apalancarnos, traccionar, arrastrarnos o usar como punto de empuje.
El riesgo existe, por lo que es totalmente válido tomar el control de los peores escenarios.

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