En éste artículo conectamos el ejercicio en sí con el beneficio real en el día a día.
A veces, cuando estoy en terapia ocupacional, siento que volví al jardín de infantes, pero nada mas lejos que la realidad. Por ejemplo, detrás del amasado hay una razón científica y muy necesaria en cada movimiento a fin de regular la fuerza, la resistencia y de como ajustar la presión de lo que estoy tocando.
Acá viene mi parte favorita: hago un bollo, hundo en él mis dedos juntos y una vez dentro intento abrirlos lo mas que puedo. Usamos nuestras manos para agarrar, casi nunca para abrir, este ejercicio fortalece los músculos evitando que la mano se quede rígida o cerrada por la neurodegeneración y ayuda a que mis dedos respondan y se estiren contra la resistencia de la masa.
Debes saber que lo que parece un juego es un entrenamiento de precisión, fuerza y control motor fino.
Mezclar los ingredientes con una cuchara y luego integrar todo con las manos es más que nada para la propiocepción de la fuerza y el agarre y al cambiar la cuchara de mano obligamos al cerebro a ajustar dicha presión. Ya en la masa, trabajamos los músculos extensores y los interóseos.
Las sesiones de terapia ocupacional nos permiten ser seres más funcionales, vale destacar que se requiere de paciencia dado que se trata de neuroplasticidad, trazar un mapa nuevo a nuestro cerebro para que no se olvide de cómo mover las manos.
Qué te ha parecido este enfoque?
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