Frente al espejo de la sca 42

 



En otras oportunidades me he expresado acerca de mi infancia y no me gusta ser repetitiva solo quiero hacer hincapié en que no se trata solo de recuerdos sino que se trata de la estructura emocional sobre la que hoy construyo mi realidad. 

Mi infancia fue el escenario de mis primeros pasos, pero también fue el entrenamiento silencioso de mi resiliencia, hoy es la que me permite enfrentar las limitaciones físicas sin perder la identidad. 

La forma en la que hoy gestiono la progresión de mi enfermedad tiene su raíz en el entorno que me rodeó de niña, la seguridad emocional que recibí es lo que me permite como adulta ser paciente con mi propio cuerpo, aprendí que los retos diarios no son muros infranqueables sino problemas que requieren una solución creativa. 

Mi infancia es el cimiento de quién soy, mi condición puede modificar mi equilibrio y mi marcha pero no puede borrar el optimismo de aquella niña que aprendió a explorar el mundo. 

Al final del día la sca 42 es una parte de mi camino pero la brújula que me guía sigue siendo la misma que tuve hace muchos años

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