Un consejo de parte de mí terapeuta ocupacional que, aunque parece sencillo, salva vidas y evita lesiones graves pues se trata de un principio básico de seguridad y prevención de caídas que se aplica a cualquier ser humano independientemente de su edad.
Ese día, en mi sesión, me llevé una de esas lecciones en las que rara vez nos ponemos a pensar... Caminar con las manos en los bolsillos y esa advertencia de mi terapeuta ocupacional me quedó tan grabada: nunca camines con las manos en los bolsillos o con los brazos cruzados.
Lo que sucede es que cuando nos tropezamos ocurre con las manos un acto reflejo para protegernos a fin de evitar un golpe serio en la cara o en la cabeza.
Más allá de la ataxia, teniendo en cuenta que aquí los reflejos son un poco más lentos y por la falta de equilibrio el riesgo aumenta, pero en realidad un suelo desnivelado o una baldosa floja o un escalón mal calculado no discriminan y puede sucederle a cualquiera.
Al final, se trata de entender que nuestras manos son nuestras primeras defensoras por ello debemos dejar que los brazos se balanceen libres, no solo nos ayuda a mantener el equilibrio sino que además nos deja listos para reaccionar, a veces la mayor seguridad está en la libertad de movimiento
Si llegaste al final de este artículo, cuéntame qué te ha parecido o si te ha servido porque al final las mejores lecciones son esas que nacen de la experiencia cotidiana.

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